1876-1885. Des Bouffes du Nord fue construído por el arquitecto Louis-Marie Emile Leménil en 1876 sobre los cimientos de un cuartel cuyo proyecto estaba abandonado.
La sala dispuso en su apertura de 530 plazas repartidas en un patio de butacas, una fila de camerinos y una galería.
El espectáculo de inauguración fue "Ta-Da-Da", una revista navideña que no obtuvo ningún éxito. M.Chéret, el director y responsable de llevar este proyecto acabo, vió la falta de rentabilidad de la sala y no tardó en abandonar su cargo. El teatro estaba situado en un barrio periférico, en la calle del Faubourg Saint-Denis, un lugar alejado de la Gare du Nord (donde se situaban los coches de alquiler) y del floreciente Montmartre. En cuanto al público del lugar, no era ni suficiente ni el más adecuado para participar en el tipo de espectáculos que se programaban. De hecho, la policía tuvo que intervenir en numerosas ocasiones debido a las algaradas que se producían. La primera decada del teatro estuvo plagada de fracasos y más de una quincena de directores se sucedieron sin éxito.
El teatro fue clausurado después de que una nueva directora, Olga Léaud, se fuera con la recaudación del teatro.
El escenógrafo Abel Ballet reabrió Des Bouffes du Nord tras la situación de crisis. Invitó a la compañía Théâtre de l'DEuvre de Aurélien Lugné-Pöe para que fijaraallí su residencia y ésta lo ocupó desde 1893 hasta 1896. Lugné-Poe, el director, montó las primeras producciones de Ibsen e imitó a Wagner en el oscurecimiento del auditorio, empleando la luz y el color en el escenario como elementos abstractos. La compañía fomentó la colaboración abierta entre actores, artistas y músicos de distintos orígenes y organizó encuentros de importancia.
En 1904 se amplió el metro con la estación de La Chapelle y el teatro cobró nueva vida. Se restauró el edificio y se incluyó la luz eléctrica. Incluso el teatro cambió brevemente su nombre por el de Théâtre Molière.
Aristide Bruant debutó allí en esa época. El teatro tuvo un periodo de inactividad hasta la Primera Guerra Mundial. Desde 1918 el teatro fue incorporado a una red de auditorios de "barrio" donde se adaptaban a la clientela del lugar, obras que ya habían tenido exito.
Más seria fue la propuesta de Paul Le Danois a principios de la década de los 30. Montajes de mayor peso y riesgo que no evitaron el cierre de la sala. Pese a varias tentativas, el teatro se cerró definitivamente (o al menos esa fue la intención) en 1952...